Escuchar la voz de los exiliados, aporte para la paz

Presentación

Estas notas de reflexión pretenden aportar elementos para el desarrollo de un trabajo de reflexión más amplio y necesario que tenga como objetivo el rescate de la memoria del exilio político colombiano. Se trata de fijar en la memoria colectiva de Colombia y en el espíritu de la vasta comunidad de exiliados colombianos instalados a lo largo del planeta, la figura del exilio como componente sistemático y permanente del régimen político colombiano. Pero a su vez, asumir al exiliado como sujeto político y parte esencial en la construcción de Paz.

En las conversaciones de Paz que se desarrollan en la Habana y en el centro del debate político colombiano el tema de las víctimas del conflicto ha logrado ganar un lugar importante. En este debate hacen presencia a partir de hace poco tiempo, aquellas radicadas en el exterior y al interior de éstas se empieza a hablar, tímidamente de los exiliados políticos . Una acción que ha sido importante en la visibilización de las víctimas en el exterior ha sido el FIV, Foro Internacional de Víctimas, la voluntad del Centro de Memoria Histórica y las iniciativas de grupos de exiliados de participar en este debate.

La diversidad de actores armados, generadores de víctimas y el énfasis que ha puesto el discurso del gobierno colombiano en el carácter individual de la victimización y su reparación, ha facilitado hacer de las víctimas una amalgama diluyendo de ésta manera las responsabilidades, particularmente aquella del Estado. De la misma manera muchos sectores buscan individualizar el problema de víctimas para ocultar su carácter político.

Sin negar la estrecha relación de este tema con la figura del exilio político, es de vital importancia introducir esta modalidad en el debate nacional, independiente de la cuestión de las víctimas. Por su carácter mismo, esta figura facilita y potencializa el aspecto político de éste debate. El exiliado lo ES por su activismo político, por su compromiso social, por sus ideales, por su trabajo sindical o gremial, por su defensa de los Derechos Humanos, por su pluma comprometida, por su deseo de cambiar el estado de cosas, por su amor al pueblo. Y es este carácter lo que coloca la figura del Exilio en el centro de la esfera de lo político.

Características

El exilio tiene una connotación, génesis y consecuencias socio-políticas muy particulares que lo diferencian de otros desplazamientos humanos más allá de las fronteras, como las migraciones económicas o la expatriación. Se presenta como un desgarramiento profundo, una ruptura violenta y traumática del cotidiano y de la construcción de proyectos de vida y un aislamiento y alejamiento del compromiso asumido para botar al exiliado a otro mundo no escogido y por lo tanto frío y hostil. El exilio tiene una connotación de dolor y alienación, de separación hacia un tiempo indefinido de espera; el largo sueño del retorno. En la mayoría de los casos esta indeseada experiencia es compartida con el resto de la familia lo que la hace adquirir dimensiones dramáticas.

Los exiliados han sido obligados a abandonar sus hogares, su tierra, sus raíces. Les intentan robar con sevicia su pasado.

Cuando el exiliado llega al país de acogida, con todo el peso del destierro, no piensa en ningún momento en crear una nueva vida, un nuevo hogar en tierra extranjera. Concibe ese momento como un paréntesis en su vida, una fase transitoria en la que, una vez cambien las circunstancias que lo llevaron al exilio, retornará a su vida cotidiana al lado de los suyos y de sus compañeros. Muchas veces ese paréntesis se alarga durante muchos años dificultando la integración a la sociedad que lo acogió. Muchas otras esa fase transitoria nunca termina. Y tristemente, llega a suceder que la muerte alcanza a los exiliados.

La práctica del exilio en América latina como forma de eliminación política del adversario, ha sido una práctica recurrente en la historia del continente. Ya desde el siglo XIX se hablaba de que quienes se oponían a los gobernantes de turno se enfrentaban a tres alternativas : el encierro, el destierro o el entierro. Estas mismas palabras fueron escritas por un opositor político en su celda en Honduras en la década de los 30s.

El punto más alto y significativo de esta práctica política y que alcanza una relevancia mundial se presenta como resultado de la llegada al poder de las dictaduras militares del Cono Sur que porvocaron oleadas de exiliados. Esta llegada masiva de exiliados suramericanos, particularmente a Europa, la determinación clara del motivo de exilio, es decir, la huida de regímenes militares autoritarios que irrumpieron en el Cono sur rompiendo toda la institucionalidad democrática, y la actitud receptiva de vastos sectores de las sociedades de acogida, facilitaron la visibilización de éste fenómeno y por consecuencia su estudio, su análisis y su introducción en la historia contemporánea de esos países. Otro factor que contribuye a esta visibilización es la determinación en el tiempo de este exilio, que se inicia a partir de los golpes militares y finaliza con la salida del poder de los militares y con el retorno a la democracia.

Exilio político colombiano

El exilio colombiano no ha tenido una determinación temporal (cuando comienza y cuando termina? Terminará con la firma de los acuerdos entre el gobierno y la guerrilla?. Teniendo en cuenta las características propias del ejercicio político de nuestro país, de sus prácticas en la resolución de los conflictos, dificilmente va a ser así. Sin embargo la firma de los acuerdos serán un paso importante y fundamental para esclarecer la historia del exilio colombiano y para combatir y eliminar esta práctica del que hacer político en Colombia.

Sobre este tema solo hasta hace muy poco se comienza a hablar y solo inmerso dentro del problema de las vícitmas del conflicto. Ni las organizaciones de izquierda, ni los países de acogida, ni las mismas ONGs de Derecho Humanos han desarrollado este sujeto. Es de resaltar el interés que ha empezado a sucitar, el trabajo realizado por Foro Internacional de Víctimas, la voluntad del Centro de Memoria Histórica de ahondar sobre el sujeto iniciando con la realización de una cartografía del exilio colombiano y los gérmenes de organización de exiliados en diversas partes del mundo.

El momento que atraviesa el país presenta unas condiciones que facilitan la introducción del EXILIO en el panorama nacional. No solamente como parte del debate de las víctimas, ni tan solo como otra arista que le sale a la PAZ sino como un fenómeno aparte y que se ha mantenido oculto. No se cuentan en cientos sino en miles los exiliados políticos coloombianos regados por todo el planeta.

Se trata ahora de trabajar para darle visibilidad, de darle presencia en el debate político nacional, de darle existencia en el imaginario colectivo colombiano. Un paso importante es su conceptualización, saber de qué estamos hablando, qué particularidades tiene, porqué ha estado ausente del debate, por qué no se habla de él.

Pistas para una reflexión

En un primer lugar, ciertos elementos han dificultado que los exiliados se asuman como tal y por supuesto el exilio colombiano padece de invisibilidad:

– Su indeterminación temporal. No se sabe cuándo comienza ni cuando puede terminar;

– muchos exiliados no se asumen como tal ni como víctimas pues consideran que su situación es el resultado del riesgo asumido por su actividad y continúan muchas veces en el activismo politico o social en los países de acogida. Jamás se plantean el exilio como sujeto político;

– el trabajo internacional de los sucusivos gobiernos que lograron voltear la tendencia que se venía consolidando en los años 70s y 80s de denuncia del Estado colombiano como un Estado represivo y como responsable de la violación de Derechos Humanos. Lograron convencer a la comunidad internacional de que en Colombia el Estado es el principal defensor de estos derechos, violados por los diversos actores armados ilegales. Esto dificulta la existencia misma del derecho que tienen los exilados de demandar el asilo político;

– la permanencia en Colombia de espacios relativamente democráticos (el Congreso, los sindicatos, las ONGs, Fundaciones, partidos políticos, prensa, etc.). La ambigüedad que caracteriza al régimen colombiano, democracia <> autoritarismo, hace que militantes o activistas amenazados de muerte salgan a descampar cortos períodos y retornen a seguir en su lucha. Se crea un va y viene de muchos luchadores que salen al exilio y retornan. Algunos lo han hecho varias veces. De la misma manera estos activistas así como los que no logran salir y siguen en su actividad a pesar de las amenazas, miran con cierto recelo a aquellos que deciden instalarse en el exterior por largo tiempo, esperando que las condiciones cambien para el retorno.

– las atrocidades y los horrores de la guerra en Colombia crea una sensación de culpa en los exiliados por estar afuera gozando de los privilegios y de la tranquilidad de los países de acogida, sensación que dificulta asumirse como víctimas o como exiliados o los dos.

Pero de otro lado muchos elementos dan cuenta de la dinámica de los exiliados políticos que pueden contribuir a reivindicar este status y a que se considere importante su inmersión, tanto colectiva como individual, en el proceso actual.

– Un primer aspecto tiene que ver con el rol dinamizador que han tenido los exiliados en la construcción de organización de la diáspora colombiana. El mantenimiento de una identidad común es una condición sine qua non del exiliado y en ese sentido tienden a establecer redes con otros nacionales, con la diáspora y existe una preocupación permanente por un trabajo hacia los migrantes económicos;

– el trabajo tan importante que se ha desarrollado en el exterior en la defensa de los Derechos Humanos;

– el establecimiento de redes de solidaridad de todo tipo;

– el ejercicio de la “diplomacia alternativa” que ha permitido llevarle a los gobiernos e instituciones de los países de acogida una versión no oficial de lo que sucede en Colombia y que ha tenido repercusiones importantes en la toma de decisiones de estos gobiernos;

– el trabajo hacia la opinión pública de estos países a través de campañas de sensibilización, actos culturales, manifestaciones, etc. que no tienen que ver solamente con un trabajo político sino también con la difusión de la cultura colombiana a través de festivales musicales, de cine, muestras de la actividad artística nacional, de su gastronomía.

– la creación de redes internacionales con otros exiliados;

– el acercamiento con otras diásporas;

– la organización de agendas de líderes sociales, dirigentes políticos y sindicales, de activistas de Derechos humanos, de periodístas y académicos;

– el impulso a la participación política de los otros componentes de la diáspora colombiana.

Perspectivas

Muchas veces el exilio enriquece la percepción de lo que pasa al interior del pais, le da un carácter más universal. La comparación con los fenómenos de otros países, otras culturas, otras historias amplia la visión y la perspectiva en el análisis. De la misma manera el exilio, en la mayoría de los casos, genera una adhesión más profunda y menos interesada del compromiso con los cambios en el país que lo expulsó.

Sin olvidar múltiples aspectos negativos de la experiencia exiliar, las innumerables dificultades que deben afrontar, los enormes daños que el exilio ha producido en muchos exiliados y en sus familias, muchas veces daños irreparables, este desarraigo en territorios antes desconocidos, deja enseñanzas muy significativas y aportan nuevas e innovadoras formas de pensar el cambio político y social, más allá del renovado activismo de los partidos y organizaciones de izquierda nacionales.

Estos aspectos hay que potenciarlos pues esta redefinición de la diversidad cultural, social y política, resulta crucial para definir la contribución del exiliado a las futuras transformaciones de Colombia.

Es claro que el estudio del exilio colombiano puede abordarse desde múltiples aspectos, desde diferentes disciplinas y desde un punto de vista pluridisciplinario: desde la historia, la ciencia política, la sociología, el derecho, la economía, la sicología, la antropología, la siquiatría, o desde el arte y la cultura…. Esto está por hacerse, es un terreno vírgen en donde los primeros están llamados a abrir el camino y a convertir el estudio del exilio colombiano en un tema de primer orden para esta nueva etapa que se está abriendo en el país.

La Paz en Colombia no se puede construir olvidando a miles y miles de exiliados y éstos no pueden seguir aceptando pasivamente el ostracismo en que las élites colombianas los han querido colocar. Son seguramente más numerosos que las FARC y el ELN juntos pero no serán un ejército para la guerra. Pueden ofrecer un aporte invaluable a la PAZ, una Paz que amplíe los espacios democráticos de participación y que facilite y posibilite los anhelados cambios sociales por los que miles de exiliados lucharon un día y por los que muchos siguen luchando.