Al alba cesará la horrible noche

Por jorge Torres Medina.

Jorge Torres Medina. Foto de Gustavo Nieto
Jorge Torres Medina. Foto de Gustavo Nieto

Todo comenzó cuando los vientos del oriente encallaron tres carabelas en tierras donde los “NATURALES” adoraban el sol y todas sus deidades cósmicas. Cuenta la imaginación que estos hombres vivían en armonía con la madre tierra. De estas raras embarcaciones vieron descender unos extraños seres que parecían gigantes de cuatro patas con dos cabezas vestidos de metal y en sus manos x unos instrumentos que brillaban a la salida del dios sol, desde entonces todo fue una pesadilla.

Poco a poco se adentraron en tierra firme, sometieron a todos los habitantes que encontraron en sus exploraciones y a los más aguerridos como el muisca TUNDAMA los exterminaron apropiándose de sus tesoros y de sus tierras. Otros huyeron por las montañas escarpadas o por las selvas impenetrables para salvarse de la barbarie, y hoy son el testimonio de las culturas que existían, es así que no se dejaron borrar en el transcurrir de los siglos.

Estos hombres que venían de un reino lejano, estos barbudos de cascos, armaduras y espadas con la cruz inquisidora cargada a sus espaldas traían en su ser la avaricia, el poder del odio y de la guerra, la venganza, el homicidio, la envidia, la mentira y en sus ojos, en su lengua, en sus manos la ambición del todo poderoso. Por eso cuando instauraron la mita y exterminaron en los socavones a los naturales trajeron esclavos de África para seguir enriqueciéndose y repartiéndose con el monarca y su corte los beneficios del “gran descubrimiento”.

Así fundaron ciudades y reinos para pasearse de la conquista a la colonia, y quedarse definitivamente puesto que nunca se fueron.

Mientras tanto; fue aumentando la población del reino llamado de “GRANADA” y otros feudos: blancos, indios, negros, zambos mestizos y mulatos bajo el poder de ESPAÑA, y entonces surgieron las primeras rebeliones como la de JOSÉ ANTONIO GALÁN y su estirpe negociando con virreyes; pero ay ¡ay! que dolor; el engaño como artificio de la palabra y el papel, se vuelve a repetir igual como al ingenuo de ATAHUALPA, convencido por PIZARRO por allá en tierras incas. Cabezas colgadas como escarmiento, y por supuesto el terror y el miedo transpirando en Santander.

Los años se desgranan pasando al otro siglo, es el 20 de julio del Siglo XIX; ve entonces el primer grito de independencia y luego la gran guerra contra el absurdo, contra el terror de la madre patria y entonces Bolívar, Santander, Sucre y todos los próceres que nuestra historia conoce juntos para cortar el cordón umbilical e instaurar la independencia y crear LA REPÚBLICA; nuestra REPÚBLICA: los Estados Unidos de Colombia, y porque no LA GRAN COLOMBIA, sueño de Bolívar; pero finalmente LA REPÚBLICA DE COLOMBIA.

Ese ESTADO NACIONAL nacido en el siglo XIX, el que engendro una élite de notables que ya venía enferma desde sus antepasados españoles y que heredó el poder hasta hacer la Constitución de Rionegro de 1863, (federalista); luego la constitución de 1886, (centralista); para seguir de familia en familia hasta llegar a la patria boba y por supuesto, a otra confrontación entre partidos: La Guerra de los Mil dias. Y otra vez el olor de la muerte rondando en los campos (cien mil muertos), la desolación, el dolor, la impotencia y además la perdida de Panamá.

Los partidos que heredamos de Bolívar y de Santander, doblaron la esquina del siglo XX, y siguieron arraigados en el poder hasta el cansancio, no sin antes pasar por permanentes pugnas entre los grandes jefes de la política que pausadamente sembraron la “Patria” de Camposantos en todos los lugares de las grandes batallas para consolidar la avidez del dominio total de la contienda. Con ejércitos nacionales o regionales conformados por mestizos, zambos y mulatos bajo la dirección de blancas estirpes, donde nuestros campos y ciudades se nutrieron de sangre y abonaron el olvido.

Aunque nuestros sometidos hijos de la pobreza en algunas ocasiones se sublevaran siempre fueron castigados con rudeza sin contemplación alguna; así se tejió la “Masacre de las Bananeras” en 1928, que casi fue borrada de la memoria histórica de nuestro pueblo, solo para proteger las compañías americanas que explotaban las tierras productivas de la “Nación”.

En esa confrontación entre Liberales y Conservadores por fin surgió un LIDER, Jorge Eliécer Gaitán, liberal que no pertenecía a las élites del partido: él quiso cambiar el rumbo de la historia pero fue eliminado del camino. Entonces el levantamiento, el “BOGOTAZO”, y desde entonces por un lado la violencia permanente se extendió por los campos en un acto de rebeldía contra las instituciones y por el otro la oficialidad de la llamada “PATRIA”; reprimiendo con las armas y la mentira todo grito de rebeldía.

“LA VIOLENCIA”. Una continuidad increchendo de la guerra arcaica que se engendró desde el siglo XIX. Guerrillas liberales resistiendo la ofensiva conservadora y por supuesto el lenguaje se salpicó de palabras que identificaban personajes que desde su ser profundo practicaban LA SEVICIA: Chusma, Bandoleros, Chulavitas, pájaros, que por dinero protegían a sus gamonales regionales y extorsionaban a la población practicando al mismo tiempo masacres, y “cortes de franela”, en una descomposición ética sin límites ni escrúpulos.

Y como siempre “LA SILLA DEL PODER” arreglando el acontecer de la HISTORIA ROTA. Pacificación de las guerrillas del llano, indulto, amnistías, prometiendo terruños y para eso “Chivos expiatorios”. Vino el General Rojas y con el arte de la demagogia calmo los ánimos y todos salieron a las plazas públicas para firmar el fin del exterminio.

Poco a poco todos los líderes guerrilleros fueron asesinados “GUADALUPE SALCEDO” entre otros, y por el otro lado, todos los llamados chusmeros y bandoleros también fueron traicionados, y ejecutados por el ejército nacional. (Sangre Negra, Desquite etc. etc.); sucumbió “el General, el Dictador”.

El arte de reglamentar las normas para « Gobernar » no se hizo esperar; los genios de la Patria enferma engendraron EL FRENTE NACIONAL. Eran los tres quintos del siglo XX que rodaban oxidados mientras los poderosos del universo instauraban la guerra fría y en el lomo del caribe Cuba se liberaba del detestable Batista. Eran los años de la Primera Revolución que cambio el ritmo de la historia.

Foto de Gustavo Nieto
Foto de Gustavo Nieto

Mientras tanto Guillermo León Valencia presidente de la honorable República de Colombia, preparaba la primera gran ofensiva contra las llamadas “Repúblicas” independientes de guayabero y el pato; eran los reductos de las guerrillas liberales que nunca se sometieron y que mutaron a guerrillas revolucionarias bajo la influencia de las ideas comunistas. Allí el legendario “Tirofijo” y otros con sus valerosos insurgentes fundaban las FARC y rompían el cerco. El Estado y sus Fuerzas Armadas con nuevas tecnologías de la guerra y apoyados por los EE.UU aplicaban la doctrina de LA ALIANZA PARA EL PROGRESO, para frenar las insurrecciones en América Latina y ahogar con el bloqueo la REVOLUCIÓN CUBANA. La palabra DEMOCRACIA como un OGM mutó a demagogia y aún hoy persiste su cultivo.

La revolución Cubana inspiró al ELN y allí revitalizó Camilo Torres Restrepo la imposibilidad de la práctica de la DEMOCRACIA diciendo: “Las vías legales para la participación política están agotadas” y se unió a la guerra de guerrillas. Más tarde aparecería el EPL influenciado por el Maoísmo que con el mismo propósito y desde los campos abrazaba la Guerra Popular Prolongada.

Lúcidos Padres de la patria se alternaron el acto de gobernar, se modernizó el ejército y la guerra contra la insurgencia continuó con más ahínco. De la guerra arcaica se pasó a la guerra de las nuevas tecnologías, la informática tuvo su aplicación, la tortura, la desaparición forzada, el delirio de ganar la batalla final se volvió obsesión, las cárceles se poblaron de perseguidos, el narcotráfico y el paramilitarismo se incorporó a la contienda, con la complicidad del estado, la corrupción se institucionalizó; la podredumbre creció como una legión de ratas, se asesinaron candidatos de todas las corrientes: Pizarro, M 19; Galán, Nuevo Liberalismo; Pardo Leal, Unión Patriótica; entre otros. La trashumancia de millones y millones de desplazados, se exterminaron militantes políticos de oposición, se incrementaron las masacres campesinas. Las ciudades se poblaron de miseria y viendo transitar la catástrofe en silencio la sociedad cerró los ojos.

Sin embargo, en los últimos diez años del siglo XX nuevos acontecimientos se fueron sucediendo: el M-19 y el EPL se incorporaron a la vida civil y política, creyendo en la PAZ. El narcotráfico como fuerza económica se infiltró en la política y comenzó a bordear los senderos del poder, el estado aceptó cambiar la constitución y surgió la del 91, (condición de la negociación entre insurgencia y clase política). La fatalidad nos sorprendió un día cualquiera con la aparición del Paramilitarismo y el afianzamiento de la extrema derecha. Allí estaban los ganaderos, los gamonales, los industriales, y poco a poco en la medida de sus necesidades económicas el narcotráfico; pues una legión de mercenarios privados exige mucho dinero para carburar, y una parapolítica perfecta es la máquina aceitada para justificar todos los actos que laceran la justicia y la dignidad humana.

Como un soplo el siglo se evaporó y en el nacimiento de un nuevo milenio la complejidad de nuestra autodestrucción se fue transformando en una horrible noche interminable.

Colombia se enfermó de paranoia, de desamparo, de miedo, de impotencia, la vida perdió su esencia y los sicarios pulularon como el anofeles, la devastación del territorio se volvió una pústula, y en el campo ríos y ríos de fluido vital se esfumaron en los laberintos de la amnesia. La palabra terrorismo se volvió el cáncer a combatir en todos los rincones de LA PATRIA, y los habitantes respirando impotencia fuimos cercados por la avaricia de unos pocos que aún se sienten poderosos.

No hemos podido ser un pueblo soberano donde la multiculturalidad, la riqueza de nuestras razas, la alegría de nuestra música; el ingenio para resolver la dificultad, el humanismo y el acto del trabajo, la solidaridad y la generosidad, y con ello la “Palabra” y “el Acto” prime sobre el odio y la venganza, fuimos sometidos por el miedo y la muerte que creció como la peste y se arraigó de generación en generación en nuestros seres. ¿Quién podría decir lo contrario para coronarlo como el rey de la mentira?

Cuando los enemigos cansados se sentaron y dieron su palabra para parar la guerra
vinieron a preguntarnos a todos que si queríamos la paz “todos dijeron que SÍ”
Acompañado de un retumbe de tambores… SÍ…SÍ…SÍ
Quién podrá entonces dejarse engañar
cuando podemos hoy cambiar la historia
Cuando hemos logrado parar la batalla
que fue siempre una pesadilla
Cuando ha llegado la hora de escucharnos
Cuando perdonar es el acto del agua para la sed
Cuando pedir perdón es sentir el dolor del otro
Al Alba cesará la horrible noche
Para que la infancia retoce y sueñe siempre
Para que todos aprendamos a hablarle al viento
Que lleva siempre cinco siglos sin olvido
Voto SÍ para extirpar la guerra y la masacre
Volver a nacer…, Catarsis, !Catarsis¡

JORGE TORRES MEDINA
París 12 DE SEPTIEMBRE DE 2016