La edad de la poesía

Y en la edad del fuego : Combustión y enfriamiento: sedimento , exhalación, oscuridad y tenue luz ; azar de la naturaleza sin conciencia.

Entonces se engendra la vida, el vegetal, el animal y luego la edad del hielo y en el andar molecular: el homínido, el homo Neandertal, el homo sapiens que avanza entre la piedra, el bronce y el hierro. Mientras la jerigonza muta a palabra y ésta hace al verdadero hombre que es sonido y canto en la lengua, jeroglífico y alfabeto en la mano, lenguaje para usar su cerebro : inteligencia, pensamiento para explicarse a si mismo y apreciar esta naranja, para andar y desandar, fundar, instalarse en su morada, construir la polis y hacer sonar la lira, inventar y descubrir , invadir y dominar la gran fuerza de la materia y al más debil, poseer la tierra a su albedrío, civilizarse, abrir la pupila y grabar en la retina la dimensión del cosmos, del infinito y medir el tiempo y la velocidad del rayo solar que nos alumbra y nos asombra. ¿Cuánto hemos caminado para llegar a la escritura y todo lo que ella testimonia de nuestra cortísima existencia?

Y de la voz primigenia entonces los juglares, la épica, la lírica, la oratoria y la retórica, de la especie que hace historia  y ciencia y que al ritmo de su andar poco a poco ha relegado la inconmensurable sensibilidad humana y la búsqueda insaciable de soñar, de creer en lo imposible e ir mas allá de una sobrevivencia miserable. Entonces se impone la depredación, la avaricia, el poder, la invasión, la guerra, el sometimiento y en fin la justicia de la soberbia, de la ganancia. En el letargo se degrada nuestra condición : El amor, la muerte, la imaginación, la denuncia, la ironía, el viaje, el sufrimiento, la locura, la exaltación, la resistencia, la belleza, la ingenuidad, la dignidad, la ética del ser, el canto y la palabra libre que en medio del hambre y la sed que nos asedia aún resiste y deja huellas en el ayer, en el hoy y en el mañana. Que no da tregua ni en el silencio, ni en el acto del desarraigo y el exilio, o en el acto del suicidio, de la derrisión, de la insatisfacción, de la protesta; porque toca hasta la médula lo que el lenguaje de la ambición no permite  porque aliena, porque consume, porque somete en estos tiempos de ciencia y de mundo virtual , de destrucción de sí mismos y de nuestra ùnica morada; mientras la impotencia nos desborda .

Todo hombre lleva un poeta en sus entrañas y hay que despertarlo. Élite y culta minoría cultivan el acto de anestesiar al monstruo de la belleza, pero el acierto araña el inconsciente que muta y se expande en miles y miles de delirantes.

Hoy la poesía es tempestad , sale de los laberintos donde ha estado ceñida y con el viento viaja por el rugoso glóbulo contra los carceleros del sueño y la utopía; es la certeza contra los verdugos de la verdad ,contra los propietarios del deseo, contra los exterminadores de lo vital e inconmensurable del ser humano y su equilibrio con la matriz que lo engendró y lo hizo consciente. Ella que nos acoge en su seno mientras la degradamos sabiendo que si no la respetamos seremos apenas cadáveres sin recuerdo. Hoy la poesía no tiene fronteras ni de estados ni de lenguas porque ella se libero  del mito purista de la traducción, que construyó un muro de teoremas y declaró este acto como traición.

Hoy frente a la economía glotona, y a sus agresiones, se expande implacable, esencial. Ella que canta y lleva el eco de la vitalidad y el aroma de la naturaleza. Hoy es presencia viva, alimento del ser, regocijo y ritual de la tribu, sucesión in crecendo para fortalecer la vida en permanencia.

Entonces libando con pan y vino dignificamos la edad de la palabra : La poesía !
Por eso dice desde sus entrañas :
¡Nuestra es la vida , muera la muerte !