La impotencia, el desamparo, la orfandad, la pesadilla escarlata en “Los velos de la memoria”

( Leyendo: Jorge Eliecer Pardo, Los velos de la memoria, Ediciones Vericuetos, París Noviembre 2014)

Por las palabras que en turbulencia descienden por el rio, en un territorio del planeta azul llamado ” COLOMBIA ” flotan en sus ondulaciones el miedo, el dolor y la rabia venciendo el olvido que ha borrado la permanente tragedia. Son las voces que llevan un eco que nadie escucha aunque ruja en los timpanos y que se fragmenta en la retina insensible a todas las aberraciones de la patología de la violencia. ¡ Impotencia ! Esa es la sensación: Nada puedo hacer para salvarme, estoy condenado y quisiera decir que se equivocan, que no pueden amputar mis sueños prematuramente; pero en verdad todo sera inoficioso: Cercenarán mi sensible arquitectura y desmenbrarán todas las partes de mi ser para no dejar huella de mi existencia (es la mano de la depravación y de la depredación). Impotencia que se diluye en el silencio cargado de una profunda tristeza que se desvela como la neblina en el viaje del tiempo desde nuestros ancestros.

Voces y voces al unísono a veces a capela o entre murmullos escondidos en la vegetación que es la única complice para intentar salvarse.

Rostros y rostros de profunda mirada expresando la impotencia en el exterminio, en el acto de la sevicia y después: Manos, miembros, cabezas, miradas buscando el cuerpo y el ser para reencontrarse con sus seres íntimos que en el total desamparo los buscan en sus sueños cargados de desesperanza.

No hay edad para el homicida: niños gestantes, niños nacientes, niños creciendo, adolescentes, adultos, ancianos expresarán el grito y hablarán del viaje definitivo en el gesto del dolor; despertando el acontecer no contado a la tribu que aún sobrevive resistiendo la masacre aunque la orfandad perennise su existencia.

Los velos de la memoria es un poema profundo que desentierra el olvido y da aliento al verbo para reconstruir la historia, la verdadera historia que no se ha escrito y desempolvar la mentira que han nutrido “los grandes próceres de la republica”.  

Aqui la palabra fluye de una fuente esencial: El ser colectivo desterrado de su cuerpo, de su sueño, de su tradición; que vive y permanece en la memoria y que imagen tras imagen recorre el deambular de un tiempo trazado de añejo escarlata y que dibuja la huella de la barbarie transhumante desde millones y millones de instantes cercenados .

“La impotencia ,el desamparo y la orfandad” titilan en el libro, entonces escucho un eco que me dice ¡ basta ! ¡ basta ! mientras leyendo mis manos temblorosas arrancan estas sensaciones para que retorne el equilibrio asistiendo al funeral de la “vieja guerra” y a la floración de la vida.