La precariedad para ascender a lo humano

Nos encontramos frente a una fenomenología completamente inédita, muy seria, delicada y cargada de incógnitas; no solamente para Francia sino para muchos países. Se leen, se oyen y se ven en los medios internacionales y nacionales, críticas y juicios simplistas y hasta torpes, por desconocimiento o por intención. En lo que concierne a Francia la situación tiene dos caras: en lo interno, la violencia es un efecto y no la causa, asunto fundamental. La causa está en el exterior. La realidad interna se rige por la concepción de una República Laica, que es la garantía real del libre ejercicio de cultos. En la nación hay 2.600 Mezquitas, y miles de lugares donde los que profesan la fe de Alá, pueden hacer su oración sin que nadie los moleste. La inmensa mayoría de estos creyentes están integrados a la república, siendo una fuerza pujante del progreso de la nación. Algunos de ellos son verdaderos patriotas franceses, tal como el que se manifestó en directo en una reunión en la televisión: “Es un horror lo que han hecho y nos corresponde a nosotros a acabar con esos hijos de putas” Entonces, el peligro viene de afuera; así sus ejecutores sean franceses, pero esto es otro problema. La debilidad tampoco es de seguridad, puesto que todos los servicios de prevención empezando por los policivos son anulados por la táctica de esta guerrilla de nuevo tipo, no quiere decir ni significa que los mecanismos de seguridad no tengan que ser reforzados y actualizados. En la crítica de armas asimétrica, la ventaja del irregular está en la sorpresa y en la elección del blanco, que es militar u organismos decisivos del estado, cumpliendo a su vez en el combate normas de la guerra donde la vida de todo civil es profundamente respetada. El combatiente de nuevo tipo; o sea, agente militar en el extranjero del Estado Islámico, no tiene blanco, su objetivo a destruir es toda la República, así sea un centímetro de ella o uno de sus habitantes. No conoce límites y mucho menos códigos, es un auténtico epirobón, porque todo lo humano le es ajeno. Cómo explicar hoy, que a un joven sirio de 15 años, que se negó a incorporarse a sus filas, lo hayan mutilado monstruosamente cortándole a carne y hueso vivo, su mano derecha y su pie izquierdo, las doscientas cuarenta niñas raptadas en un colegio de Nigeria, los niños asesinados en una escuela de Pakistán, o el caso del piloto jordano asado al “roti” en una jaula en medio de llamas, resultado de bañarlo con galones de gasolina. Sus consignas militares son verdaderas armas de guerra espetadas al rostro de su enemigo “ustedes perderán por el pánico que le tienen a la muerte, mientras que nosotros la buscamos y nos place”.

La anterior consigna es una verdadera joya Teística, médula de la metafísica, porque es la razón de la estructura del pensamiento religioso, cualquiera que sea la tendencia. Lo tanático a lo cual venimos haciendo referencia, es la acción de lo empírico, manifestado en lo concreto; en el ahí concluyente, fin del proceso del ciclo de vida, y en consecuencia finito. Quien busca para su realización, mediante esta acción finita la trascendencia, está convencido de que hay un cambio cualitativo, que le permite alcanzar la infinitud, condición de lo eterno; lo que en el lenguaje común se conoce como el más allá, donde tiene realización el placer inagotable. Es de fácil conclusión que en este tipo de individuos, la inmolación, es la máxima realización de su vida. Ahora, vista desde ángulo puramente militar, es una cualidad excepcional que coloca a su adversario en situación de desventaja. Más aún, quienes dirigen a estos combatientes los fanatizan a ese grado, para lograr un elemento de gran valor en lo táctico en el combate urbano, al sellar de manera definitiva una fuente de información. Hay un aspecto que no se puede dejar por fuera de este breve razonamiento y es la agresividad que exige a quienes practican este tipo de crítica de armas. La agresividad no es producto solamente de la convicción, sino que necesita de otro elemento que es el temple, el cual no lo produce la preparación técnica ni el simulacro propio de la simulación de la enseñanza clásica militar; él se forja en el combate real, tal como lo hace el E.I. Se colige sin mucha dificultad que este tipo de joven en armas ha eliminado a cierto número de personas en diferentes realidades, como resultado de la acción directa en los fragores del frente de guerra. Su adversario le opone la sofisticación de los elementos técnicos y la cantidad. Como vemos los dos campos poseen calidad distinta; no obstante, para el bien de Francia y los servicios de seguridad, los agresores han resultado por ahora, casi nulos en la sobrevivencia y en el conocimiento y manejo de las técnicas del combate urbano, como queda demostrado en los acontecimientos de Saint-Denis y en las armas y cinturones explosivos abandonados en cestos de basura y vehículos, producto de la precipitación que produce el miedo o la impreparación para resolver lo imprevisto.
Una interrogante que se formula todo el mundo, y que exige la aproximación a una respuesta lo más objetiva, es de dónde pudo salir el primor que nos ocupa y la dulzura de tan inocente criatura. Ella fue engendrada ni más ni menos en el útero de occidente. Vino al mundo por fórceps y cesárea. La razón de su nacimiento fue la lucha contra el demonio que se había tomado Afganistán, es una criatura producto de la necesidad de la guerra fría que es su madre, y en cuanto a paternidad no hay duda ni presunción de infidelidad, porque su progenitor no es cualquiera en asuntos de poder y respetabilidad; se trata del Tío Sam.

Sigue ….