Las FARC reconocen crimen de Álvaro Gómez Hurtado

El país se conmocionó a comienzos de octubre con el reconocimiento que hizo la cúpula del antiguo movimiento guerrillero de haber asesinado al dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado, el 2 de noviembre de 1995 cuando salía de dictar clase de cultura colombiana en la Universidad Sergio Arboleda.

En documentos compilados de Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo, fundador de las FARC, la explicación que se da del ajusticiamiento de Gómez es por ser el Señor de las Repúblicas Independientes. Así caracterizó Gómez a comienzos de los 60 las primeras resistencias armadas al despojo de tierras campesinas por parte de terratenientes.

Tal señalamiento fue uno de los determinantes de la ofensiva militar, operación Lasso, que el Gobierno conservador de Guillermo León Valencia, con apoyo de los Estados Unidos, desató contra los reducidos grupos de rebeldes que armados de palos, azadones, machetes y algunas escopetas se internaron en el bosque buscando sitios de labranza.

La agresión militar no logró exterminarlos, al contrario se fortalecieron y consolidaron en la montaña selvática y con el correr de los días dieron lugar al nacimiento de la guerrilla política Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC en 1964. Gómez alertó al establecimiento con su tesis de las Repúblicas Independientes, pero de nada sirvió.

Esa postura de Gómez, entendida como continuidad de su papel de instigador de la violencia en los años 40 y 50 en estrategia de conservadores contra liberales, fue la que le cobraron las FARC sin tomar en cuenta la evolución de sus concepciones y ejecutorias ya en los años 70, 80 y comienzos de los 90.

Álvaro Gómez fue delegatario y uno de los 3 presidentes colegiados de la Asamblea Nacional Constituyente en el primer semestre de 1991. No puede pasarse por alto que el Movimiento Nacional qué el encabezaba junto con la Alianza Democrática M19, guerrilla por entonces recién desmovilizada, fueron las dos vertientes que más dinamizaron los cambios en la Asamblea, ciertamente con la colaboración de una bancada y un gobierno liberal que mezclaban un elemento político modernizante con el impulso al neoliberalismo económico en pleno auge en ese momento.

Las FARC declaran a Gómez objetivo militar por ser el autor de la mentada tesis de las Repúblicas Independientes. Las élites tradicionales frente al reclamo de tierras por parte de los campesinos tomaron el camino de acabar militarmente sus reducidos grupos de resistencia en lugar de realizar la, a todas luces, necesaria reforma agraria, problema que en pleno siglo XXI sigue sin solucionarse y las guerrillas son ahora un partido político legal en virtud del Acuerdo Final de Paz suscrito el 24 de noviembre de 2016. Esta guerra duró 52 años.

Luis I. Sandoval M. Asociación de Estudios y Acción Política Democracia Hoy. Columnista.