El poder de la minga

El poder de la Minga 2020 está en la VIDA que defiende. La Minga indígena, afro, campesina y popular es un grito por la VIDA amplificado al país y al mundo.

Esta de hoy es Minga nacional que exige respeto total, absoluto, inmediato a la VIDA que está siendo diezmada y ultrajada en infinidad de sitios y formas.
El poder de la Minga está en la justa y legítima indignación ante la VIDA borrada por el etnocidio, el feminicidio, el ecocidio.

El poder de la Minga está en la decisión de detener las masacres de jóvenes y en impedir el exterminio de los firmantes de la paz.

El poder de la Minga es el poder de la Madre Tierra, la Pacha Mama. Poder fecundo, generoso, poder comunitario que construye cultura, sembrados, poblados, caminos, autonomías, sueños, amaneceres y atardeceres, arco iris, sol, lluvia y luna.  

El poder de la Minga es un poder moral, social y político porque para amparar la VIDA exige reformas (rural, política…), sustitución de cultivos de coca, exige libertad para hablar y actuar, convivencia para que haya conflictividad sin muerte.

El poder de la Minga es la no violencia, es la oferta y demanda de diálogo a la Primera autoridad del Estado, el Presidente de la República.

El poder de la Minga está en atemperar el presidencialismo con la participación. Mandar imponiendo es una cosa, mandar obedeciendo es otra muy distinta.   

La Minga es poder de abajo que se concreta cuando exige ante un poder de arriba que se desmorona cuando incumple.

El poder de la Minga tiene vocación de encuentro con el otro poder, es mano tendida con amistad, con dignidad, sin arrogancia.

El poder de la Minga no puede ser desconocido, el otro poder debe salir a su encuentro. Si hay mutuo reconocimiento, hay acogida y habrá diálogo.

La democracia, dicho hace tiempo, es la ternura de los pueblos. La VIDA reclama hoy una pizca de ternura. Somos plurales, distintos, no enemigos.

Los dos poderes en la misma mesa para que la palabra limpia descubra la verdad resplandeciente y produzca el amparo conjunto de la VIDA que palpita. El poder de la Minga no subyuga, pero tampoco se doblega, no se somete, no se amilana. 

La Minga por la VIDA es un poder que invita, que atrae, que seduce, que incluye, que comparte, que sabe dar para recibir; es poder para que se reconozcan con admiración, sin miedo, todos los hombres y todas las mujeres, todos los pueblos, todas las etnias, todas las culturas, todas las diversidades.

El poder de la Minga está en sembrar paz para cosechar VIDA.

Se dijo aquí hace poco: la gran utilidad de la paz, en todos los lugares y en todos los tiempos, es que favorece las condiciones para que florezca la VIDA, en la enorme variedad de formas y manifestaciones que la caracterizan.

Colombia martirizada por infinidad de formas de dolor y muerte anhela vehementemente la paz para darle nuevas oportunidades a la VIDA.
Contagia el Covid19, más contagia el poder de la Minga. El primer contagio lo evitamos por todos los medios; el segundo lo queremos, lo necesitamos, lo procuramos, también por todos los medios, porque conduce a la VIDA.

El poder de la Minga es el poder de la VIDA, como ella es resistente e irresistible, como ella es reincidente, resiliente, indomable. 

Poder de Minga, poder de todos y todas, poder de la gente, poder alterno, doble poder, nadie detendrá este poder. El nuevo poder surge, fluye y crece: el 21N, el 21S, el 21… 21.

luis.sandoval.1843@gmail.com