Presidente Santos, y las víctimas del estamento militar?

Señor presidente Juan Manuel Santos

En aras de no hacerlo quedar mal ante el mundo a la hora del recibir el premio Nóbel de paz, me ofrezco a subsanar el gravísimo error que usted ha cometido al no incluir en la delegación de víctimas a quienes lo hemos sido por parte del ejército de Colombia. Las víctimas no son sólo de las FARC-EP o de los paramilitares sino también, y en mayor grado, del estamento militar del cual usted es el máximo jefe.

Yo soy la persona idónea para salvarlo a usted de hacer el ridículo mundial. En los años 80 pasé una temporada preso en el Cantón norte de Bogotá. Eso debe decirlo todo, pero le recuerdo que en aquel desventurado lugar los prisioneros recibían torturas y vejámenes en lugar de comida. Bueno, para aquellos que contaban con suerte. Los desafortunados o morían en las salas de suplicios o eran desaparecidos sin ningún miramiento de la faz de la tierra.

Al poco tiempo de quedar en libertad fui perseguido sin piedad por el generalato de la época que quería encubrir un uxoricidio acusando a personas inocentes. Acuérdese del caso “Gloria Lara”, señor presidente. La única manera de salvar la vida fue exiliándome en este país donde nació el inquieto Alfred Nóbel, en cuya memoria usted va a recibir el premio mundial de la paz a nombre del pueblo colombiano.

¿Cuántos víctimas tiene el ejército en su cuenta del dolor? Solo de los llamados “falsos positivos”, y que usted alcahueteó en su momento, hay más de tres mil. Al parecer por esos muertos nadie pide perdón.

Le repito señor presidente, me ofrezco para representar a las víctimas del ejército. Pero siendo el caso que usted siga empeñado en reconocer solo víctimas de la guerrilla, entonces me ofrezco para representar a los miles y miles de colombianos que viven en exilio. Yo soy uno de ellos.

Por lo demás, aún estamos a tiempo. Yo no vivo tan lejos de Oslo y si usted aprueba mi ofrecimiento, yo mismo me costeo el tren desde Suecia, con tal de ayudarle cuando los periodistas le pregunten del porqué sólo invitó a representantes de víctimas de la guerrilla y no del ejército.

Cordialmente,

Víctor Rojas