¿ Qué tanto sabemos de las FARC ?

A proposito de Guerrilla y población civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013 Informe del Centro Nacional de Memoria Histórica. Bogotá, Imprenta Nacional. 2013. 391 pág.

Por Tatiana Castañeda López

Tomado de razonpublica.com 15 febrero 2015

gaitan_teatro

Parte de nuestra historia

Nuestros abuelos, nuestros padres y nosotros mismos crecimos en medio de imágenes de guerrillas tomando pueblos, dinamitando puentes o sembrando el dolor en el cuerpo y el rostro de sus víctimas. Vimos también una guerrilla sentada con voceros del gobierno, intentando una salida negociada del conflicto, pero también vimos la silla vacía en las negociaciones.

Nuestra memoria está llena de imágenes de sangre y de discursos emitidos desde “las montañas de Colombia”. Tenemos un cruce entre una historia personal y una historia política que nos ha marcado por más de medio siglo. Hoy los tiempos han cambiado y tenemos a la vista a una guerrilla con líderes sin rostros ocultos, sin uniformes, negociando la posibilidad de una paz permanente ante un pueblo con muchísimas preguntas.

Pero en término generales, los colombianos sabemos muy poco sobre la creación y evolución de una de las guerrillas más antiguas del mundo: las FARC.

La insurgencia del siglo XXI

En 2013 el Centro Nacional de Memoria Histórica publicó Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC. 1949-2013, donde “intenta identificar las razones del surgimiento y la evolución de las FARC”, con prólogo de Gonzalo Sánchez, director del Centro, e introducción de Mario Aguilera, profesor de la Universidad Nacional de Colombia.

Las FARC se proclaman herederas de las luchas agrarias de los años treinta y de “La Violencia” de los años cincuenta, y se presentan como una auto-defensa armada de los más excluidos. De corte ideológico marxista-leninista, las FARC fueron apoyadas por diversas fuerzas políticas, desde el Partido Comunista colombiano hasta gobiernos centroamericanos.

A diferencia de otras guerrillas colombianas como el ELN, cuyo interés es sobre todo la explotación minera y petrolera, las FARC regresan siempre al mismo punto, la reforma agraria, el primer tema de discusión en La Habana.

Y sin embargo este programa perdió fuerza moral ante los colombianos a raíz de los secuestros, y más aún cuando las FARC, hacia los años ochenta, entraron en el círculo del narcotráfico. Gracias a esta actividad, se convirtieron en uno de los grupos armados más ricos del mundo, y ya no se parecían a las guerrillas centroamericanas ni podían emular a sus contemporáneos, como la guerrilla de Fidel Castro en Cuba.

Por otra parte, su relación con la población civil es difícil de describir, pero no es un secreto que gran parte de su fuerza militar viene de pueblos de todo el país donde las oportunidades para niños y jóvenes están restringidas, en mucho, por el atraso mismo que ha traído la guerra. Los movimientos de campesinos que luchaban por la tierra se desvanecieron y ahora los desencuentros con la población civil son muchos y muy complejos.

Portada del libro “Guerrilla y población civil. Trayectoria de las Farc 1949-2014. Foto: Centro Nacional de Memoria Histórica
Portada del libro “Guerrilla y población civil. Trayectoria de las Farc
1949-2014.
Foto: Centro Nacional de Memoria Histórica

Trayectoria de las FARC

El estudio presentado por el CMH sobre las FARC se refiere a tres asuntos: “en primer lugar analiza las representaciones de las FARC sobre sí mismas y las que la sociedad ha elaborado de esa guerrilla. En segundo lugar, analiza el desarrollo militar en un sentido amplio (estrategias, métodos de guerra, recursos y dominios territoriales). Y por último, las relaciones del grupo insurgente con la población civil”. Para analizar los temas anteriores, la obra recurre a una periodización histórica en cuatro partes.

-El primer periodo va desde 1949 hasta 1978 es decir, desde el nacimiento de las guerrillas comunistas tras el asesinato de Gaitán el 9 de Abril de 1948, pasando por la violencia bipartidista de los años cincuenta, hasta la VI Conferencia de las FARC en 1978, cuando surge el proyecto de una guerrilla nacional cuyo objetivo era la toma del poder. Ya en esta época las FARC se autodenominaban como un “ejército revolucionario”.

-El segundo período se extiende desde 1978 hasta 1991. En esta fase de transición se describe una guerrilla de carácter rural que intenta tener células urbanas nacidas de las protestas sociales y del movimiento estudiantil. En los años ochenta entra en escena uno de los flagelos más oscuros que ha vivido Colombia: el narcotráfico, y las FARC empiezan a participar en la siembra, cuidado, y distribución de drogas ilícitas. Paralelamente, crece el paramilitarismo como fenómeno de autodefensa.

A comienzos de los noventa se produce el movimiento de la séptima papeleta, que desemboca en la Constitución de 1991. Para entonces las FARC incursionan en la búsqueda de participación política a través de la Unión Patriótica (UP), un partido que será exterminado junto a varios candidatos presidenciales. A raíz de este exterminio, las FARC vuelven a persuadirse de que la guerra es el único camino para llegar al poder.

-El tercer período va desde 1991 hasta 2008. En esta etapa se abrió la posibilidad de una salida negociada, y las negociaciones de San Vicente del Canguán permitieron que la guerrilla tuviera mayor dominio territorial.
El informe lo sugiere que la guerra no les sirve a las FARC ni le sirve al país.

El Estado colombiano se modernizó con el apoyo de Estados Unidos a través del Plan Colombia, que replegó a la guerrilla en ciertas zonas del país. La población civil quedó en medio del conflicto y se recrudeció la violencia con el uso de minas antipersonales, cilindros bomba, secuestros selectivos y toma de poblaciones. Estas acciones deslegitimaron el proyecto político de la guerrilla, que tampoco llegó a penetrar completamente las ciudades principales del país.

-El último período estudiado empieza en 2008, con la escogencia de Alfonso Cano como comandante de las FARC. Durante este período se ejecuta el Plan Patriota, que bajo Uribe buscó la recuperación política y militar del territorio. Ahora, en el lenguaje político se les denomina como una narco-guerrilla y se les pone el mote de terroristas.

El Informe termina en 2013 con los acercamientos para un diálogo de paz bajo el primer gobierno Santos a partir de una agenda de cinco puntos: desarrollo agrario, participación política, fin del conflicto, drogas ilícitas y víctimas.

Para documentar estos períodos, el informe recurre a fuentes bibliográficas como archivos, entrevistas, testimonios, artículos de prensa, informes de órganos oficiales y no oficiales, así como a documentos de las FARC y de otras guerrillas.

dialogos-paz4

¿Cuál es el futuro de las FARC?

El informe lo sugiere que la guerra no les sirve a las FARC ni le sirve al país. Los diálogos de La Habana son importantes para los colombianos y la memoria frente a un conflicto tan complejo como el que ha vivido Colombia es de importancia crucial.

Las FARC han tenido mucha influencia territorial, sobre todo en las zonas donde el Estado ha abandonado a las poblaciones. Sin embargo, no se puede analizar a este grupo sin detenernos en su fase política, la cual se ha mezclado con la fase militar.

Desde sus inicios, las FARC pertenecieron al Partido Comunista, crearon la UP y, finalmente, se lanzaron con una imagen centrada en los símbolos nacionales y el movimiento bolivariano como “la insurgencia del siglo XXI” gracias al auge de los gobiernos de tendencia de izquierda en América Latina.

Tal vez porque sabemos muy poco acerca de las FARC las calificamos con fuertes sesgos regionales, sociales e ideológicos, que hemos aprendido de las noticias que nos llegan día a día. Sin embargo, en este informe se mezclan varias explicaciones históricas y sociales que nos muestran la trayectoria del grupo armado a lo largo de los años, y que ponen en evidencia que la guerra no proviene de un solo actor sino de varios.

A propósito del actual proceso de paz en Colombia, el filósofo español Manuel Reyes Mate ha dicho: “ Hay que tener en cuenta que no puede haber impunidad, y por tanto, los delincuentes deben ser castigados, pero también es muy importante para un proceso de paz entender y propiciar una estrategia que permita por parte de los agentes de la violencia el reconocimiento de la culpabilidad moral, y por tanto, la necesidad de elaborar esa culpa, que pasa por el reconocimiento del daño hecho, de que sus gestas, aunque teniendo una buena motivación, son injustificables pues al final matar a un ser humano es matar a un ser humano, y no defender una idea revolucionaria”.

¿Estarán listas Colombia, sus instituciones y sus ciudadanos para el posconflicto? ¿Cuánta justicia se negociará para poder gozar de una paz estable y duradera? Este informe nos hace reflexionar al respecto.

* Profesora de la Facultad de Filosofía de la Universidad de San Buenaventura, estudiante del doctorado en Educación, UNED, España.