¿Quiénes somos?

Ciudadan@s por la Paz de Colombia es una iniciativa de colombianas y colombianos en el exterior, que surge inicialmente en París y recoge una multiplicidad de voluntades ciudadanas de diversas nacionalidades en Francia, en Europa y en Colombia con el ánimo de respaldar el proceso de paz.

Ciudadan@s por la Paz de Colombia, no pertenece a ninguna estructura institucional ni partidista sino que se constituye en un espacio amplio de participación independientemente de las afiliaciones de sus participantes. Una Colombia en Paz implica avanzar hacia la generación de transformaciones democráticas y la posibilidad para muchos inmigrantes de retornar y aportar a la construcción de un mejor país. Ciudadan@s por la Paz de Colombia desarrolla diversas iniciativas y organiza actividades políticas, académicas, artísticas y culturales, favoreciendo la reflexión y el debate sobre la situación social, política y económica de Colombia e igualmente visibilizando, respaldando y promoviendo iniciativas por la paz.

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Para tener una idea central, básica y determinante de quienes somos, es indispensable conocer brevemente los antecedentes históricos del origen del ciudadano de hoy, ahondando en el presente que nos ocupa.

Hasta el momento, son cuatro las formas fundamentales de organizarse la sociedad: la primera fue la comunidad primitiva en la cual la noción de ciudadano fue inexistente en razón de que las condiciones de su surgimiento no estaban dadas.

La segunda corresponde al periodo esclavista, estadio en cual nace el concepto de ciudadano, formando parte de la estructuración de la sociedad que estaba dividida en grupos humanos con intereses bien definidos, donde el grupo denominado ciudadanos tenía un espacio concreto para realizarse en todos los sentidos de sus intereses bien determinados. Periodo que permitió el florecieron distintas realidades y perfiles; las más antiguas corresponden a las ciudades estados de la confederación griega. Para los macedonios el ciudadano era un Lágide, o sea, un miembro de su grupo. Para los espartanos fue un Homoioi, individuo que desde su niñez entraba a la egógue* y terminaba exitosamente sus estudios. Debe tenerse en cuenta que en Esparta no existió la esclavitud. En Atenas la idea de ciudadano no fue bien clara, está envuelta en el concepto de polis, o sea aquellos individuos que forman la ciudad, teniendo iguales derechos ante la Isonomia**. En Roma logró su más alto desarrollo de la antigüedad; El Civis Romanus, raíz del nombre y concepción actual, era un grupo determinante para los intereses de la república o el imperio.

La tercera la registra el periodo feudal en el cual desaparece completamente la idea de ciudadano, porque sólo existían dos grupos sociales dominantes. El siervo de la gleba y el señor feudal.

La cuarta y última la constituye la sociedad de mercado en la cual vivimos. Ella retomó la idea de ciudadano que se remonta a la antigüedad como lo hemos visto; pero llenando las exigencias de los cambios históricos inicialmente compendiados en el texto de Thomás Hobbes, titulado “ El ciudadano o los fundamentos de la política, escrito en 1642. Luego la revolución francesa sedimenta de manera firme el concepto, donde el individuo carece de toda jerarquía, logrando la igualdad de derechos y de obligaciones de todos los miembros de la colectividad ante la ley.

Con la revolución francesa triunfa la idea de república, la que está constituida únicamente por ciudadanos. Luego de las gestas independentistas se instauran en el nuevo mundo, estados organizados mediante ésta forma de estructuración Política.

Colombia es una república como cualquiera de las antes anotadas, con 200 años de vida republicana. Lapso en el cual, la mayoría de la población, o no conoce la significación de sus derechos como ciudadano, o es un ciudadano inactivo marginalizado por el desinterés de los asuntos públicos que le incumben, y, que en algunas veces les resultan fatales cuando el país se hunde en una guerra civil como es la actual en que vivimos.

El primer fundamento del ciudadano colombiano es, que él es, una potencia pública intrínseca. Significa, que él es la fuente del poder, porque lo emana. De ahí que sea la única legitimación para el ejercicio de los poderes del Estado, a causa que él es voluntad de legalidad. Entonces el ciudadano es voluntad consolidada en norma, exactamente él es la esencia de la constitución. Además, él es la parte fundamental y determinante de lo que conocemos como Colombia. Sin sus habitantes Colombia deja de existir porque muere.

El ciudadano pasivo se convierte en un ciudadano en sí, analizado desde la perspectiva de la filosofía política. En contrapartida, existe el ciudadano activo, que tiene conciencia como persona, y, conciencia en tanto que individuo político, condición cualificante que le da acceso a convertirse en un ser social modificador. Todo individuo está determinado por el medio donde habita, sí ese medio le es adverso, sabe que solo no puede modificarlo, pero si se asocia con otros que coinciden con él, se convierte en un poder que decide, tanto de aquello que lo rodea, como también de metas de carácter municipal o nacional. Al individuo que reúne las cualidades anotadas, que es plenamente consciente que los problemas nacionales, de su vereda o barrio, lo afectan directamente, es lo que en lenguaje de la filosofía política, se denomina un ciudadano para si. Y él, en términos de la cotidianidad lo llamamos ciudadano activo o consciente.

Eso es lo que somos los Ciudadanos por la paz de Colombia. Personas que comprendemos la importancia que tiene para cada uno de nosotros y para la nación, lo valioso de llegar a ser un país de plena paz, donde la violencia haya dejado de existir porque no tiene cabida. La paz nos llenará de beneficios; bástenos aquí con señalar dos: el primero es de orden económico, las cuantiosas sumas invertidas en la guerra se destinarían a otros rubros que permitirían un inmenso desarrollo en el bienestar material e intelectual de los colombianos. El segundo de carácter colateral; Colombia en paz, sería una nación que habría recobrado su dignidad internacional, tierra donde los extranjeros podrían visitarnos sin el menor temor a su integridad personal, o, donde podrían realizar actividades que le son propias a las relaciones entre Estados o personas jurídicas.

*Egógue, escuela.
**Isonomia, ley